Cuidar sin sustituir: la autonomía en las pequeñas decisiones

Publicado el 3 de noviembre de 2026, 20:19

Cuando una persona mayor necesita ayuda, su voz debe seguir teniendo un lugar. Como gerontóloga, insisto en distinguir dos cuestiones: necesitar apoyo para hacer algo y poder decidir cómo quiere vivir.

Autonomía no significa hacerlo todo sin ayuda

Una persona puede necesitar que la acompañen a comprar y seguir decidiendo qué quiere comer. Puede necesitar apoyo al vestirse y seguir eligiendo su ropa. La ayuda física no debería borrar sus preferencias.

Por eso, antes de organizar una rutina de cuidado, propongo preguntar: ¿qué desea esta persona?, ¿qué puede hacer?, ¿en qué necesita apoyo?, ¿cómo quiere recibirlo?

La prisa puede quitarnos la oportunidad de participar

En el cuidado cotidiano es fácil pensar: «Yo lo hago más rápido». A veces terminamos haciendo tareas que la persona podría realizar, total o parcialmente, si le ofreciéramos tiempo y un apoyo adecuado.

Imaginemos que una señora tarda en peinarse. En lugar de quitarle el peine, podemos preguntarle si quiere ayuda y ofrecerle un espejo que le resulte cómodo. Si necesita apoyo en una parte de la tarea, acompañamos esa parte.

Pequeñas decisiones que siguen siendo suyas

  • Preguntar qué ropa desea ponerse y ofrecer opciones reales.
  • Acordar los horarios en la medida de lo posible, en lugar de imponerlos por comodidad.
  • Hablar directamente con la persona, también cuando hay familiares presentes.
  • Explicar qué vamos a hacer antes de tocarla o ayudarla.
  • Respetar que una actividad que nos gusta a nosotros puede no interesarle a ella.

¿Y si existen dificultades para expresar una decisión?

Podemos adaptar la comunicación: una pregunta cada vez, palabras claras, tiempo para responder y opciones que la persona pueda comprender. Conviene conocer sus formas de expresar aceptación, rechazo, bienestar o incomodidad.

Cuando una situación es compleja, la familia y los profesionales deben buscar los apoyos adecuados. La dificultad para comunicarse no justifica dejar de escuchar.

La familia también necesita acompañamiento

Respetar decisiones puede generar dudas y desacuerdos. Recomiendo hablar de situaciones concretas: qué preocupa, qué quiere la persona y qué apoyos pueden facilitar su participación. Buscar seguridad y escuchar sus preferencias forman parte de la misma conversación.

Mi propuesta es sencilla de expresar y exige atención al ponerla en práctica: ayudar lo necesario, escuchar siempre y revisar los apoyos cuando cambian las necesidades.

¿Qué decisión podrías devolver hoy a la persona que acompañas?

Leidy Lorena Sánchez Duque · Gerontóloga y coach · GerontoCoach